¿Quieres descubrir un paraje natural impresionante en Colombia? En esta ocasión, ¡redBus te invita a visitar el cañón del Mandiyaco, conocido como el “río de las ollas”, en Cauca! No te pierdas este maravilloso destino y anímate a recorrerlo en tus próximas vacaciones.

cañón del mandiyaco

Cañón del Mandiyaco. Foto: centroturisticofindelmundo.blogspot.com

Cañón del Mandiyaco: un sitio poco explorado en el Cauca

Este atractivo turístico recibe su nombre del río que lo baña, el río Mandiyaco, que significa “río que manda”. Su paisaje es realmente hermoso, ¡anímate a visitarlo con tu familia o amigos!

¿Cómo llegar al increíble cañón del Mandiyaco?

cañón del mandiyaco

Cañón del Mandiyaco. Foto: Ecoturismo Putumayo, Twitter

Aunque el Cañón del Mandiyaco se encuentra en el departamento del Cauca, llegar allí es más fácil desde Mocoa, Putumayo. 30 minutos desde la capital del Putumayo separan al viajero de estas formaciones rocosas que rodean al río Mandiyaco justo antes de desembocar en el río Caquetá. Para llegar al cañón hay que recorrer un sendero de 50 metros desde donde te deja el bus.

¡A continuación te brindamos 4 razones para incluir este lugar en tu itinerario!

1. Cañón del Mandiyaco: formación rocosa única

En contados lugares del país se pueden encontrar formaciones rocosas como las que se observan en este cañón. La nariz de un oso, las garras de un puma o la boca de un león son algunas ellas. El origen de estas figuras se desconoce. Para algunos, son producto de la fuerza del agua del río Mandiyaco. Para otros, se deben a actividad volcánica que se dio en el pasado. Sea cual sea la causa, 441 metros de extrañas e increíbles rocas esperan por visitantes.

Las rocas pueden ser divisadas desde lo alto. Un puente colgante de madera que atraviesa el cañón permite tener una visión global del lugar. De un lado del puente, propios y turistas, pueden ver la dimensidad del cañón. Numerosos cráteres en las rocas hacen de ellas un atractivo sin igual.

 

Formaciones rocosas del cañón del Mandiyaco

Formaciones rocosas del cañón del Mandiyaco Foto: Flicker @leo.tisseau

Del otro lado del puente, se observa la desembocadura del río Mandiyaco en el río Caquetá. Este último es el límite natural entre los departamentos de Caquetá, Cauca y Putumayo. La unión de ambos ríos es especial. Dos tonos de cafés se unen. Un café oscuro del Mandiyaco se junta con un café claro del río Caquetá.

Desde el puente se obtienen las mejores fotografías del lugar. ¡Aquí puedes sacar el fotógrafo que hay en ti! Al atravesar el puente se debe descender unos pocos metros para llegar a las rocas y así iniciar una caminata sobre ellas. Ahora la visión es diferente. La cercanía a las rocas permite detallar su textura y las capas de musgo que sobre ella crecen. ¡Definitivamente se trata de una experiencia que debes vivir en Colombia!

 

#ElDato

Costo de entrada: $2.000
El dinero va directamente a las comunidades de la zona.

Mejor época para ir: durante el verano colombiano (Diciembre, Enero y Febrero). En invierno es peligroso para los visitantes porque la lluvia hace que el río crezca y las piedras se pongan resbaladizas.

Tiempo en el lugar: 2 a 3 horas aproximadamente.

Importante: puedes caminar a lo largo del cañón, pero no te puedes bañar en sus aguas porque la corriente y la profundidad son desconocidas.

 

2. Mandiyaco, lugar ancestral

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Cañón del Mandiyaco. Foto: noramuyuy4.blogspot.com

Este territorio ha sido por años un territorio indígena. Aquí se encuentra acentado el resguardo indígena de Condagua, conformado por 48 núcleos familiares. Cada uno de estos núcleos pertenece a una de las cuatro familias: los Mutumbajoy, los Chicunques, los Garreta y los Buesaquillos.

Los condagua se dedican a la agricultura y a la tejeduría. Como parte de su tradición, practican la toma del yagé o ayahuasca en el cañón del Mandiyaco. El yagé es una bebida sagrada para los indígenas del Putumayo. Por medio de esta, desintoxican y liberan su cuerpo y alma. El ritual es guiado por un taita, encargado además de entonar cánticos especiales para sumergir a cada quien en su viaje espiritual. Otros ritos ancestrales son practicados en el cañón y a sus alrededores. Muchas personas creen que la energía y paz que se siente en el lugar se debe a su conexión con los pueblos aborígenes.

Poder conocer e involucrare en las prácticas, fiestas o tradiciones indígenas de la región es sin duda una de las razones por las que se debe visitar el Cañón del Mandiyaco.

 

3. Riqueza natural y cercanía a otros lugares ecoturísticos

Pozo en fin del mundo

Uno de los pozos que se pueden visitar en el Fin del mundo

Los departamentos de Cauca y Putumayo son ricos en flora y fauna. Sin lugar a dudas el color que prevalece en la región y por supuesto en el cañón es el verde. Decenas de árboles y plantas no vistas antes se asoman a los ojos del visitante. Pájaros e insectos voladores son compañeros constantes en la travesía. Libélulas que invitan a soltarse y dejarse llevar. Sonidos que armonizan cada paso dado.

Por si fuera poco, alrededor del cañón del Mandiyaco se pueden encontrar numerosos atractivos turísticos para los amantes de la naturaleza: la flora, la fauna y el senderismo. Cerca del lugar está el fin del mundo, uno de los mejores secretos que ha guardado el Putumayo. Fin del mundo es un sendero que te sumerge en la selva amazónica, sus colores y sus sonidos. A lo largo del camino se atraviesa por pozos y cascadas que deja sin aliento al visitante.

 

4.  Turismo comunitario

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Comunidad de Condagua. Foto: novacartografiasocial.com.br

Por mucho tiempo, los departamentos de Putumayo, Cauca y Caquetá han permanecido olvidados y han sido poco visitados a causa de la violencia que vivió el país. Sin embargo, Putumayo, Cauca y Caquetá son más que las noticias de conflicto armado que hemos escuchado y visto. Esta zona del país cuenta con hermosa vegetación e importante historia y sabiduría ancestral.

Visitar este lugar es darse la oportunidad no solo de conocer un atractivo turístico especial, sino también de apoyar a las comunidades que viven alrededor del cañón. A los lugareños les gusta recibir visitantes, dar a conocer su región y mostrar una cara diferente de ella. Un cara donde la naturaleza es la protagonista y los pobladores sus guardias.

 

Cañón del Mandiyaco desde las alturas

Cañón del Mandiyaco desde las alturas Foto: Flicker @leo.tisseau

El turismo comunitario crea un impacto tanto en los visitantes como en los anfitriones. Con los aportes que se hacen como viajero, se brinda la posibilidad a las comunidades de seguir teniendo una vida allí.

Si te animas a vivir el turismo comunitario podrías realizar actividades como senderismo, avistamiento de aves o visitar el centro experimental amazónico, espacio dedicado a la generación de conocimiento sobre la fauna y la flora de la región. Además, el centro promueve el saber tradicional de las comunidades indígenas de la región.

 

Ahora que conoces toda la información necesaria para ir al cañón del Mandiyaco, ¡empieza a planificar tu visita!


Si quieres conocer otros destinos en el Putumayo o en Colombia, ¡visita nuestro blog de viajes!

 

Créditos de portada: turismovariado.blogspot.com